
El Arte de Vivir llegó a Chile en 1998. Ese año comenzaron a ser impartidos los primeros cursos de la mano de Eng-An Chou, una instructora de descendencia china que reside en Argentina. La fundación comenzaría a adquirir más fuerza al año siguiente, cuando un empresario hindú de nuestro país trajera a Sri Sri Ravi Shankar, sin embargo eso no aseguró el futuro de una fundación que partía lentamente.
La primera misión de la fundación en Chile era lograr que se convirtiera en algo permanente y estable en el país, aumentando los voluntarios y consiguiendo instructores para poder realizar cursos y el Satsang, que por regla debe hacerse una vez a la semana y debe estar guiado por un instructor. El apoyo de Argentina se volvió entonces primordial.
La organización en Chile, que estaba en manos de unos pocos voluntarios como Javier Figueroa, Myriam Yutronic y Andrea Benasus, cuentan con el apoyo de instructores extranjeros, principalmente de Argentina, como Eng-An Chou, que viajaban regularmente a nuestro país a dictar cursos, que por lo general se realizaban en las casa de quienes los organizaban.
En 2004 comenzaron los primeros avances de la organización como una fundación más consolidad en el país.
Javier Figueroa, uno de los voluntarios más activos de El Arte Vivir en Chile, completa sus estudios en Alemania y se convirtió en el primer instructor de nuestro país. Hecho que da inicio a nuevos cursos de Parte 1.
Junto con el primer instructor chileno, la fundación, gracias a una iniciativa de Anabel Del Valle, comienza a impartir cursos en la comuna de San Ramón. De esta forma la fundación tuvo la oportunidad de acercarse, conocer y ayudar en mayor profundidad uno de los sectores más vulnerables de nuestra ciudad.
Desde ese momento la fundación ha seguido creciendo. Junto con Javier, Myriam Yutronic en el año 2006 completa su entrenamiento en India para ser instructor de cursos Parte 1. Más tarde le siguió Alejandra Benasus, dejando a fines del 2006 con 3 instructores nacionales.
A fines de 2006 la consolidación de la fundación tomó aún más fuerza luego que el Arte de Vivir Chile se constituyera como una ONG reconocida por el ministerio de Justicia, adquiriendo personalidad legal y formándose así, en forma permanente el directorio de la fundación.
El Arte de Vivir Chile, actualmente dicta un abanico muy completo de cursos, dirigidos y orientados a todas las edades está integrada por numerosos voluntarios, entre ellos ejecutivos, empresarios, distintos tipos de profesionales y estudiantes. Todos con un objetivo en común: tener un país libre de estrés y con una mejor calidad de vida.



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