
Más de 30 voluntarios estuvieron en la comuna de la VII Región entregando alimento, ropa, ayudando a recoger los escombros y haciendo entretenidas actividades con las familias. Todo por dar alegría a un pueblo tan afectado por la catástrofe.
Cerros de adobe en lugar de casas, gente durmiendo en carpas o improvisados techos de madera y escombros lentamente acumulándose en las orillas de las calles, que aunque de tierra, tienen grandes grietas. Ese es el panorama general de Rio Claro, una comuna cercana a Talca que fue devastada por el terremoto y que no ha tenido la ayuda ni la atención que otras zonas han recibido. El lugar que El Arte de Vivir decidió ayudar.
Con palas, carretas, ropa, comida y agua, más de 30 voluntarios de la fundación llegaron al liceo de Cumpeo, capital de la comuna compuesta por muchos poblados menores alejados entre sí. Desde allí dieron inicio a un completo y organizado plan de ayuda para los poblados de Bellavista, Paso Ancho, Los Robles y Santa Rosa.

Durante todo el día los voluntarios se acercaron a la gente, conversaron con ella, supieron de sus vivencias y su sufrimiento y la ayudaron como les fuera posible.
Sin pensar más que en los damnificados, darles seguridad y calma, los voluntarios llevaron alimentos casa por casa,
formaron equipos que encargaban de sacar escombros de los hogares, que albergaban en su gran mayoría a gente de la tercera edad.
Una ayuda que los habitantes de la comuna de Rio Claro agradecieron. Recibieron con los brazos abiertos a los voluntarios, les ofrecieron lo que podían y les respondieron con una sonrisa que muy duramente podían sacar por las circunstancias.
Para cambiar de ambiente y hacer que las familias tan afectadas logren calmarse es que el domingo 7 de marzo los voluntarios organizaron una serie de actividades en las cancha de Santa Rosa. Un partido de fútbol entre las familias y voluntarios, un espacio para dibujar y juegos dejaron alegres a grandes y chicos.
La fundación además de felicitar el éxito de la ayuda en la zona y de la campaña de recolección de ropa y alimentos que fueron llevados hacia Rio Claro, aprovechó de hacer un análisis de la situación. Mucha ayuda aún es necesaria y El Arte de Vivir seguirá buscando maneras de entregar alegría y calma a los damnificados.


